sábado, 7 de noviembre de 2009

DESPERTANDO DENTRO DE LA PESADILLA

I

Cada vez más fuerte, cada vez más cruel,

Me aprieta el hambre y no maduro

Solicito aumento y quedo cesante

Solicito empleo y no lo consigo

II

Cada vez más triste esta mi pueblo

No queda mucho para comer

No queda nada para guardar

Menos me queda para ofrendar

III

Cual guerrillero urbano, camino por las calles

Descanso el cuerpo en una banca de parque

En tanto mis glándulas suprarrenales, me avivan;

produciendo torrentes de adrenalina

IV

Este, aquella, ese anciano, esa anciana; ya viene a pedirme

Ese, esa, son ladrones, ya vienen a asaltarme

Aquella y aquel que vienen hacia mí, deben ser criminales

Heme sin un pinche dólar, no tengo nada, querrán matarme

¿Qué hago, corro, o me quedo adivinando?

V

¡De camino al trabajo ! manoseo las monedas,

en la bolsa del pantalón, las cuento y son tres,

Cada una de ¼ de dólar, no cargo un billete,

Pero una es para el bus de ida, la otra para el regreso

Peticiones tendré que ignorar, pero la tercera, es mi posible salvación

VI

Con su posillo unos y la mano extendida otros

Desfilan las más de las veces por el orden de abordaje

Unos muestran sus desgracias, otros agregan alguna gracia

El pasillo central del bus, es el escenario por excelencia.

VII

La obra inicia con el anciano sin pensión ni atención,

Luego el niño huérfano abandonado inhalando pega,

Después el no vidente con su dulzaina entonando una melodía,

Otro, percute con su bastón, para acompañarse su canción

VIII

La obra sigue: los payasitos, el sordo mudo, el rescatado de las drogas,

los vendedores de dulce, cuadernos, lapiceros, porta cédula, etc.etc.

y cerrando el telón, tres mareros blandiendo sus armas

nos convidan y mi cara suda, mis manos tiemblan,


No tengo nada ya en el bolsillo, un cuarto más vale el transporte

Cada vez más fuerte, me aprieta el hambre... cada vez más cruel

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