jueves, 25 de marzo de 2010

NO SOLO DE ENCUESTAS SE ALIMENTA EL CONOCIMIENTO

Comentarios del diario vivir, dan cuenta de lamentos que hacen pensar a cualquiera que las casas encuestadoras siguen jugando el papel de agentes de sometimiento sugestivo del pensamiento colectivo, es probable que varios encuestadores y encuestas no vayan por ese rumbo, pero es difícil obviar la diferencia entre resultados de algunas encuestas en cuanto a la percepción de los salvadoreños sobre la gestión del gobierno actual.
En las tertulias familiares o de amigos y hasta en opinión de adversarios, se percibe la diferencia, es el caso que presenta en la actualidad la encuesta que muestra que más de un 74% de los salvadoreños está de acuerdo y apoya la gestión del presidente Funes.
No creo que las palabras, frases y oraciones repetidas con insistencia, en las colas de los banco, en los mercados, en las reuniones fortuitas antes de entrar a misa, en la esquina de la cuadra, en el cafetín de una universidad o de las calles convertidas en mercados, o en el encuentro familiar y de amigos, sean opiniones a las que se le deba de aplicar aquel refran que dice “a palabras necias oídos sordos”.
Cuáles son los comentarios: - puchica mano, nos fuimos en la chica guita con este presidente, - que enganchadas nos pego, - tan bien que parecía cuando entrevistaba, hasta parecía más rojo que la Dirección del Frente - nos equivocamos cuando pensamos que perdíamos un buen periodista y que se ganarían espacios negados por los gobiernos derechistas - puta hoy si Funes se descaró apoyando a las transnacionales de la telefónica, Don Eduardo le decía a su cliente, mire que nos engancho a todos, que paseada haber votado por este baboso, y la sinfonía de opiniones en este sentido sigue y no solo en los sectores populares, también en los círculos de clase media e intelectual.
Los oídos de una persona posible mente no alcancen a digerir la opinión de mil doscientas personas de una vez, que es el tamaño de muestra más utilizada, pero que el malestar es persistente y muy numeroso si es cierto; y es que la opinión ciudadana es bien sensible y castiga al individuo desde que aparece con intenciones distintas, contrarias o simplemente elude lo ofrecido en sus planes de trabajo, en este caso los planes de gobierno.
La gente ha notado que hay una gran disposición por parte del gobierno de tratar, de negociar y más terrible aún advierte la voluntad de ceder ante los intereses empresariales nacionales y extranjeros y sin embargo, no se ha visto la intención de tratar concienzudamente con los afectados por de las políticas impuestas por los regímenes opresivos de los recién pasados veinte años.
Hay un comentario muy maduro en la población desde antes del 15 de marzo de 2009, y es que la gente coincide en que Funes no llegaría al poder con una Varita mágica y todo de repente cambiaría para bonito, la gente está clara de eso. También la gente está clara de la profundidad del pensamiento bíblico que reza “por los frutos los conoceréis” y justamente es lo que va sucediendo; las intervenciones, las acciones, la dirección de los proyectos impulsados por Funes, son las obras que el pueblo va conociendo y las va evaluando, pasándolas por el tamiz de sus necesidades materiales y espirituales.
El resultado en los diez meses de gobierno, puede tomarse desde varias aristas, pero siempre en el ánimo de sintetizar o simplificar, las personas pueden quedarse con el resultado de las encuestas publicadas, eso es lo ,as simple, lo razonable sería, además de las encuestas, no hacer oídos sordos a los comentarios de vecinos y amigos, como tampoco a los adversaria políticos que en la actualidad consideran que es el momento oportuno y se atreven a increpara los que votaron por el cambio: “YA VES, TE LO DIJE, TODOS LOS POLÍTICOS SON IGUALES”.
Monseñor Romero en vida fue la voz de los sin voz, en esos tiempos al pueblo salvadoreño era oprimido, reprimido, vejado, torturado y monseñor Romero lo acompaño hasta con su sangre; en esos tiempos la voz del pueblo se alzo antes y luego junto a la de monseñor Romero, haciendo retumbar la Catedral, haciendo retumbar El Salvador, y aunque en la pos guerra los comerciantes de vidas parecían haber ganado la partida, es confortante saber que el pueblo digno de El Salvador, resurge, resucita de su letargo y se exige de sí mismo y exige a sus líderes, ser congruentes con lo que predican.